Ubicado en un terreno más abierto y con menos obstáculos que el anterior, este segundo campo de 9 hoyos es sin duda alguna mucho más fácil de jugar, siempre claro está, que uno no se confíe demasiado.
Utilizado mayoritariamente por los socios, sin golpes frustrantes, pero con hoyos más complicados de lo que parece a simple vista, dos de sus mayores contratiempos están en el green del corto hoyo 2, muy defendido, que precisa un pitch-put acertado, y en el peligroso lago que separa los hoyos quinto y sexto en los que cualquier descarrío en cualquiera de ambos puede acabar en el agua. Un campo pues más agradable que su duro vecino, con una distribución muy equilibrada, idóneo para los grandes pegadores. Algunos de sus hoyos suelen ser utilizados como hoyos de recuperación en los recorridos compuestos.